Dolor trigémino: cómo el calor puede sorprenderte con un alivio inesperado
Dolor trigémino: cómo el calor puede sorprenderte con un alivio inesperado Me desperté con la luz tenue que se cuela por la ventana de la cocina y no sentí el habitual hormigueo en la mejilla derecha. La tranquilidad fue instantánea. Preparé el café mientras mi esposa me preguntó si quería acompañarla a caminar por el parque. Acepté, pensando que un poco de aire libre sería lo mejor para mantenerme ocupado. Al salir, el sol ya estaba alto y el aire fresco se mezclaba con el leve calor que se escapaba del asfalto. Mientras caminábamos, sentí un leve calor en la zona de la mandíbula superior derecha, como si el sol hubiera encontrado una ruta directa hacia mi rostro. Sorprendentemente, esa sensación cálida no provocó el temido pinchazo que suele acompañar a un ataque de trigemino; al contrario, la presión se volvió más difusa, como si el calor estuviera “ablandando” la irritación. Fue un momento breve, pero suficiente para que mi mente empezara a preguntarse por qué a veces el calor ...