Nuevas noches de insomnio por mi almohada
Nuevas noches de insomnio por mi almohada La noche del dolor repentino Fue una de esas noches en las que todo se volvió a torcer. Me encontraba acostado, intentando conciliar el sueño después de un día agotador. La primera señal de alarma fue cuando noté la sensación de picazón en la cara, como si alguien estuviera aplicándome un electrodo en los labios y las mejillas. Me moví inquieto en la cama, tratando de cambiar mi postura para aliviar el dolor, pero no funcionó. El trigémino había despertado, y con él, una noche de insomnio que parecía sin fin. Recuerdo haber intentado respirar profundamente, esperando que el aire fresco ayudara a calmar la sensibilidad en mi rostro. Pero era como si alguien estuviera soplándome fuego directo al hueso. Cada inhalación solo empeoraba las cosas. Me sentí presa de una oleada de ansiedad, consciente de que la noche no sería tranquila. La neuralgia del trigémino me había convertido en un experto en el arte del sufrimiento nocturno. Un recuerdo...
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