Trigémino: mi identidad robada por el dolor inesperado
Trigémino: mi identidad robada por el dolor inesperado Me quedé pensando en cómo era mi vida antes de que el trigemino entrara en escena. No con nostalgia, sino con extrañeza, como si fuera una persona que conocí pero ya no entiendo bien. Me sorprende recordar cuánto tiempo pasaba en la oficina, cuántas llamadas hacía, cuántos informes revisaba. Ahora trabajo desde casa y mi rutina diaria ha cambiado radicalmente. La neuralgia del trigemino es un compañero constante que siempre está presente y me recuerda su existencia sin falta. Estoy cansado de tenerlo siempre a mi lado, sin descanso, sin remedio aparente. Me acuerdo de cuando el dolor se volvió insoportable y tuve que subir la dosis de Carbamazepina a 200 mg tres veces al día. Estaba sentado en mi sofá, sintiéndome solo, con un miedo cerval por cómo mi cuerpo reaccionaría al aumento de la medicación. Después de unos días, el dolor comenzó a disminuir y pude retomar mis actividades con cierta normalidad. Ahora estoy cansado del d...