Trigémino: El Día que No Puedo Olvidar
Trigémino: El Día que No Puedo Olvidar Recuerdo que era un día de trabajo como cualquier otro. Me había levantado temprano, preparado un café y me había sentado en mi escritorio para comenzar mi jornada laboral. La mejilla derecha no me dolía, lo que ya era un buen comienzo. Me sumergí en los documentos de auditoría y respondí algunos correos electrónicos sin ningún problema. Fue entonces cuando mi jefe me llamó para hablar sobre un proyecto que estaba a punto de comenzar. Estaba sentado en el despacho de mi jefe, respondiendo a sus preguntas sobre un posible viaje, cuando me sentí atacado por ese dolor agudo y repentino en la mejilla derecha. Me había estado ignorando durante horas, pero ahora era imposible seguir ocultándolo. Mi mandíbula derecha se tensó y el dolor se intensificó, haciéndome sentir solo y ajeno a mi entorno. Estoy cansado de fingir que todo está bien cuando no lo está. El hormigueo que me paraliza Estaba sentado en el despacho cuando empezó a dolerme la mejill...