Hacía unos días llevaba 45 días sin ningún ataque de dolor trigémino, lo que me había hecho sentir un poco optimista sobre mi capacidad para controlar el dolor. Me había estado sintiendo bien y no estaba pensando en nada fuera de lo común. Esa mañana, justo después de desayunar, mientras estaba mirando la televisión antes de ir a trabajar, sentí un súbito y agudo dolor en la parte superior derecha de mi mandíbula.
Me levanté rápidamente y me froté el rostro con la mano, pero no fue suficiente para disminuir el dolor. Empecé a pensar en lo que podría estar pasando, si era una recaída o si habría hecho algo mal, pero justo cuando estaba empezando a preocuparme, mi pareja llamó a la puerta de la habitación.
"¿Qué pasa?", me preguntó, notando mi expresión de dolor. "El trigémino", respondí, no demasiado amablemente. Ella se acercó y me dio un abrazo suave, pero yo estaba tan enfadado conmigo mismo por haber vuelto a caer en el problema que no pude disfrutar del gesto de apoyo.
Esa conversación difícil es lo que quiero hablar hoy. Vivir con neuralgia del trigémino ha sido una experiencia desgastante, tanto para mí como para mi relación con mi pareja. Me pregunto si alguien más se siente así, pero la pregunta real es: ¿cómo vivir con un dolor que puede venir y partirte el alma en dos sin previo aviso?
**El Contexto**
Hace unos años empecé a notar problemas dentales en la parte superior de mi mandíbula derecha. Fui a varios dentistas, pero ninguno pudo encontrar nada anormal. Sin embargo, el dolor persistió y empeoró con el tiempo. Finalmente, después de perder tres molares, fui diagnosticado con neuralgia del trigémino.
Fue un alivio saber qué estaba pasando con mi cuerpo, pero no fue fácil adaptarse a la vida con un dolor crónico. La medicación que me recetaron funcionó durante unos años, y pude controlar el dolor hasta cierto punto. Sin embargo, hace unas semanas el dolor volvió con fuerza.
Mi pareja ha sido muy comprensiva, pero incluso ella no entiende lo agotador que puede ser vivir con un dolor trigémino. A veces se siente frustrada porque no puedo hacer las cosas que antes hacíamos juntos sin tener que considerar si el dolor va a aparecer.
**El Núcleo**
Ese día en particular, mientras estaba sentado en la sala de estar sintiendo el dolor crecer y crecer, me di cuenta de que no había habido un momento en meses en que no estuviera pensando en mi salud. La ansiedad se apoderó de mí, y empecé a preguntarme si sería capaz de controlar el dolor esta vez.
La parte más difícil es la incertidumbre. Nunca sabes cuándo vendrá el dolor o qué hará con tu cuerpo. Es como vivir en una montaña rusa emocional, y no hay una manera sencilla de prepararte para lo que está por venir.
**La Consecuencia Práctica**
Después de ese día particular, mi relación con mi pareja cambió un poco más. Me sentía más irritado y más preocupado por mí mismo, lo cual la afectaba indirectamente. Empecé a sentirme como si estuviera agotando su paciencia.
Pero ella también ha estado trabajando en entender mejor mi condición. A veces me da apoyo físico, otras veces simplemente está allí escuchándome cuando el dolor me lleva a un lugar difícil. No es fácil para ninguno de los dos vivir con esta carga emocional y física.
**La Tensión Real**
Lo que no he podido admitir abiertamente hasta ahora es la vergüenza de sentirme así. La sensación de debilidad y de no poder controlar mi propio cuerpo ha sido difícil de manejar. Me siento como si estuviera fallando a mí mismo, y eso me hace sentir mal.
Pero lo que más me preocupa es cómo esto afectará nuestra relación en el futuro. ¿Seré capaz de controlarlo? ¿O siempre estaré viviendo con esta tensión emocional?
**El Cierre Honesto**
Estoy escribiendo esto para intentar dar sentido a las cosas, pero también para intentar entender mejor mi propio proceso. La verdad es que no hay respuestas fáciles. Lo único que sé es que necesito ser honesto sobre cómo me siento y lo que estoy pasando.
Puede parecer extraño terminar un artículo de esta manera sin ofrecer una moraleja o un consejo, pero creo que eso sería fingir que la vida con neuralgia del trigémino es fácil. No lo es. Lo único que puedo hacer es compartir mi experiencia y espero que, en algún momento futuro, alguien pueda entenderme mejor cuando diga "el dolor trigémino".
Los Silencios
A veces me preocupa no poder compartir la verdad sobre mi condición con mis amigos cercanos. No sé si es vergüenza o miedo a que se alejen, pero siento como si tuviera que llevar un secreto contigo en todo momento.
Es complicado hablar de esto sin sentirte vulnerable, y no quiero ser ese hombre al que todos se acercan con consejos y soluciones.
El Impacto en mi Trabajo
La neuralgia del trigémino también ha afectado mi trabajo. No puedo ser el mismo agente de ventas que era antes, presionando a los clientes para que paguen sus préstamos con tanta energía.
Ahora tengo que lidiar con el dolor y la medicación durante todo el día, lo que me hace sentir incómodo en mi rol. Me preocupa no poder hacerlo bien como antes.
La Lucha por Mantener la Identidad
Cada vez más siento que estoy perdiendo la identidad del trabajador que era antes. Ahora trabajo desde casa, en un ritmo lento y constante, pero no puedo evitar sentir que algo se ha ido.
Es como si mi cerebro estuviera diciéndome: "recuerda quién eras", pero yo no sé cómo hacerlo porque siento como si hubiera perdido parte de mí mismo en algún momento entre los ataques y las dosis de medicación.
Cómo la Relación con mi Pareja se Ha Cambiado
Mi pareja ha sido muy comprensiva desde el principio, pero también he podido notar que a veces siente frustrada por no poder hacer las cosas juntos sin considerar si el dolor va a aparecer.
Se nota en la forma en que se acerca a mí cuando estoy sufriendo: con más precaución y menos directamente. Es como si tuviera miedo de ser demasiado fuerte o excesivamente emocional, temiendo hacerle daño.
Tener Esperanza sin una Solución Clara
Un día a la vez es lo único que puedo hacer. No hay una solución clara para controlar este dolor crónico, así que no puedo planificar mi vida con certeza.
La incertidumbre de saber qué va a pasar mañana me hace sentir como si estuviera viviendo en un estado perpetuo de crisis, sin respiro.
Tener Miedo al Aceptación
También siento miedo a que la gente se dé cuenta de que no soy el hombre fuerte y confiado que era antes. Temo que cuando me ven sufrir, piensen "¿qué pasó con él?".
Es como si tuviera un doble: el original y el actual, ambos vivos en la mente de los demás, pero yo sé cuál es la verdad.
La Pequeña Vida que Me Queda
Estoy empezando a darme cuenta de que mi vida se ha reducido a una serie de momentos y experiencias que pasan sin sentido. No tengo un propósito claro, solo vivir.
Por primera vez en mi vida me doy cuenta de que no hay un "después" para esto: después del dolor, la salud regresará. Ese es un mito.
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