Los días buenos y su poder transformador
Los días buenos y su poder transformador Un día como cualquier otro Recuerdo el día en que me desperté sintiendo un cierto tipo de normalidad. No fue algo que esperara, más bien fue una sorpresa. Después de varios años viviendo con neuralgia del trigémino, esos días en los que mi cara se vuelve insoportablemente dolorosa y mis pensamientos parecen embotados, me había acostumbrado a pensar que era el nuevo normal. Me había convencido de que tenía una especie de norma personal establecida: dolor crónico como base de mi existencia. Pero ese día cambió todo. Me desperté sintiendo la suavidad en mi cara, y por primera vez en mucho tiempo, sentí un cierto tipo de relajación. Me levanté con una sensación de ligereza que no había experimentado desde antes de que empezara a sentir el dolor en mi trigémino. Me duché sin tener que soportar los latidos de dolor que me acompañaban cada vez que el agua del chorro toca mi cara. Me vestí y bajé a la cocina, con un sentimiento de curiosidad sobr...