Fingiendo calma cuando el dolor acecha
Fingiendo calma cuando el dolor acecha Me encontraba sentado en el sofá, rodeado del silencio del hogar vacío, cuando mi esposa se acercó con un gesto amable y me ofreció una taza de té de hierbas calentita. La miré agradecido mientras tomaba un sorbo, pero al instante siguiente mi mandíbula derecha volvió a reclamar mi atención con su doloroso latido. Me sentí solo en ese momento, rodeado del olor del té y el silencio de la casa. Me sentía tranquilo mientras trabajaba en mi ordenador, con la hoja de cálculo de auditoría abierta. La rutina del trabajo remoto me había convertido en una especie de refugio desde que cambió a escritorio. Pero esa mañana, algo no estaba bien. Me notaba un dolor persistente en la mejilla derecha, como si una lanceta estuviera pinchándome sin cesar. El contexto Me encontraba trabajando en mi escritorio cuando me di cuenta de que el dolor de mi mandíbula derecha no había remitido desde las extracciones dentales. Después de intentar varias soluciones sin ...