Trigémino: cuando su mirada me dice lo que no puedo expresar
Trigémino: cuando su mirada me dice lo que no puedo expresar El sábado por la tarde llegué a la casa de mi madre con la intención de pasar una hora tranquila, tal como había hecho tantas veces antes del último ataque. El aroma del caldo que ella preparó me recibió antes de que pudiera abrir la puerta; era el mismo perfume de hierbas que recuerdo de mi infancia, ese que siempre me hacía sentir que por un momento el mundo estaba fuera de mi alcance. Me senté en la silla que está junto a la ventana, dejé la mochila en el suelo y, mientras ella servía el plato, noté la forma en que sus ojos se posaban en mi rostro, como si intentaran leer algo que yo mismo no podía articular. Estaba sentado frente a la sopa caliente, esperando un momento de tranquilidad, pero las cosas no salieron como pensé. La mandíbula derecha se había calmado momentáneamente, pero el recuerdo del dolor que suele afectarla estaba aún presente en mi mente. Mientras la conversación fluía detrás de mí, la mirada de mi ...